miércoles, 8 de junio de 2011
Aquí estamos, siete días, y siete noches de intentos vacíos, son rituales habituales pero no volverán a funcionar otra vez; vamos al punto de no regresar y a lo largo del camino lo único que aprendimos es cómo herirnos mutuamente; miro hacia atrás y me pregunto por que tomó tanto tiempo darme cuenta qué nada cambió, y nunca cambiará, todos éstos años de quedarse quieto y todavía estamos en todo este dolor y nada hará qué se vaya. ; no quiero esperar otro minuto, sacarme de mi miseria, no puedo leer tú mente cariño, no estás en ella, y no somos lo qué solíamos ser,no tiene por que mentirme sí sólo quieres dejarme ir, y no quiero esperar otro minuto para escuchar algo qué ya lo sé; así qué guarda tú voz, no gastes tu aliento, no puedes ver que estamos en el final? y éste adiós, es permanente así que deséame suerte trata de olvidar, todas las peleas y todas las maneras, casi lo logramos pero nunca pudimos y finalmente llegamos a ésto; no podemos escondernos de lo que nos hemos convertido, tan cansada y harta de ser insensible, se termino
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